Tengo que decir la verdad. Yo fui una adolescente sufrida. Sí sí.
Pero aclaro que solo lo era en la primera quincena de febrero de cada año. Esos 15 días representaban en mi el mayor bochorno a la que una adolescente se la puede exponer y era la de tener un padre ridículo por donde se lo mire. Aclaro que a mi viejo lo adoro, pero, el guacho no repara en ridiculez cada vez que se toma vacaciones. Algunos de los lectores de este blog, saben a lo que me refiero, pero no los dejo mas con las dudas, ahí va la descripción de la entrada triunfal que hacia mi viejo
en la playa.
Imagínense esto:
Playa, cancha de voley, todo el grupo de chicos y chicas jugando o mirando (yo entre ellos), resumiendo, toda la movida, o por lo menos una de las movidas de las playas de
Mar del Tuyu en los años ’90.
Una se
“hacía la linda” como corresponde para esa altura de tu vida.
Y en eso, entra mi viejo a la playa, e insisto en que imaginen el cuadro:
Tano, panzón, con camiseta (a lo Aníbal), la camisa Grafa marrón (del trabajo) abierta, bermudas que empezaban debajo de la panzota esa que tiene, medias de vestir y hojotas, gorra, que al ser muy cabezón, no le calzaba como debería y anteojos para leer que se ponían oscuros a la luz del sol.
Y entraba así triunfante, buscándonos, a mi y a mis hermanas, y las tres haciéndonos las boludas totales, y él entraba contento, y seguía buscando y nosotras ya empezábamos a transpirar porque no queríamos que los chicos se enteraran que ese personaje que se bamboleaba por las doradas arenas era nuestro viejo. Y entonces nos veía gracias a que
mi vieja le decía donde estábamos, y ahí levantaba el brazo y nos saludaba. Y así de esa forma se nos iba todas las apariencias a la mismísima mierda y lo saludábamos y entonces él arremetía “y estos boludos saben
jugar a eso?” y ya ahí era el suicidio, ahí ya solo restaba caminar cual Alfonsina y desaparecer de la faz de la tierra.
Pero bueno, los años pasaron y ya logramos que en vez de la camisa de trabajo se ponga una camisa de vestir. Las medias ni en pedo se las saca, es más, yo creo que esos pies nunca vieron la luz solar. Y la gorra se la obligamos a poner porque está casi pelado.
Me hubiera gustado poder dibujarles este episodio, pero soy muy mala para esas cosas, las personas nunca me salieron bien, yo las sigo dibujando con triangulitos.