Soy una asesina serial ??
Alguna vez les dije que les iba a contar lo que sucedió en el verano del 93… tan solo un año después de esto. Bueno para los que pensaron hasta este momento de que soy perfecta acá les demuestro todo lo contrario.
Era Febrero, la familia había salido de vacaciones y yo me quedé trabajando y por consiguiente a cargo de la casa, de las plantas y de la perra… recuerden que las responsabilidades habían mermado respecto del año anterior debido a la triste desaparición del canario.
A la perra Chiqui ya le habían diagnosticado cáncer, estaba en las ultimas, aunque la familia pensó que veinte días la perra tiraba, pero me la dejaron a cargo y la vida de la perra se acortó un poco.
Tuve también a mi cargo dos azaleas hermosas que eran la envidia del barrio, y que mi mamá cuidaba mejor que a nosotras.
Aclaro en que me esforcé muchísimo para que no me ocurriera con la perra lo que me sucedió con el canario, por eso, la perra nadaba en agua (que no tomaba) pero por el otro lado las azaleas desfallecían lentamente por falta de esta.
Y así llegó el día que tuve que llevar a la perra al veterinario para que la sacrificaran y como no tenía auto tuve que llamar a mi prima que estaba embarazadísima y por ende super sensible, para que me lleve a realizar tan triste acto, y no solo eso, sino que después tuvo que llevarme junto con el cadáver en cuestión en el asiento trasero a algun lugar para enterrarla.
Cuando terminó ese verano, el saldo había sido peor que el año anterior, una perra y dos azaleas menos… en vez de mejorar, mi performance empeoró, por lo tanto los años sucesivos, de lo único que me tuve que encargar fue de regar las plantas, y por las dudas me llamaban por teléfono para hacerme acordar de mi dificil tarea.
Por suerte con el tiempo fui ganándome la confianza de todos nuevamente y tal es asi que ahora me dejan a mi viejo todos los veranos por un mes o mes y medio.
A veces me pregunto si este es mi castigo por aquellas terribles perdidas que sufrió la familia por mi culpa.
Era Febrero, la familia había salido de vacaciones y yo me quedé trabajando y por consiguiente a cargo de la casa, de las plantas y de la perra… recuerden que las responsabilidades habían mermado respecto del año anterior debido a la triste desaparición del canario.
A la perra Chiqui ya le habían diagnosticado cáncer, estaba en las ultimas, aunque la familia pensó que veinte días la perra tiraba, pero me la dejaron a cargo y la vida de la perra se acortó un poco.
Tuve también a mi cargo dos azaleas hermosas que eran la envidia del barrio, y que mi mamá cuidaba mejor que a nosotras.
Aclaro en que me esforcé muchísimo para que no me ocurriera con la perra lo que me sucedió con el canario, por eso, la perra nadaba en agua (que no tomaba) pero por el otro lado las azaleas desfallecían lentamente por falta de esta.
Y así llegó el día que tuve que llevar a la perra al veterinario para que la sacrificaran y como no tenía auto tuve que llamar a mi prima que estaba embarazadísima y por ende super sensible, para que me lleve a realizar tan triste acto, y no solo eso, sino que después tuvo que llevarme junto con el cadáver en cuestión en el asiento trasero a algun lugar para enterrarla.
Cuando terminó ese verano, el saldo había sido peor que el año anterior, una perra y dos azaleas menos… en vez de mejorar, mi performance empeoró, por lo tanto los años sucesivos, de lo único que me tuve que encargar fue de regar las plantas, y por las dudas me llamaban por teléfono para hacerme acordar de mi dificil tarea.
Por suerte con el tiempo fui ganándome la confianza de todos nuevamente y tal es asi que ahora me dejan a mi viejo todos los veranos por un mes o mes y medio.
A veces me pregunto si este es mi castigo por aquellas terribles perdidas que sufrió la familia por mi culpa.






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