"El hombre del Cable"
El hombre de la bolsa, para mí, ya fué!!, no me causa el menor miedo. Pero como todo en esta vida va evolucionando, ahora tengo un nuevo personaje a quien temerle y juro que está logrando asustarme ... es el HOMBRE DEL CABLE... se preguntarán qué hombre? qué cable? qué le pasa a esta tarada?
Me pasa me pasa, que todos los días en la oficina cuando atiendo la primer llamada telefónica me encuentro que todo el cable del teléfono está super-hiper-enroscado, entonces el cuadro que ven es este: yo con el tubo en la mano, el cable enroscado, la persona colgada del otro lado de la línea y yo queriendo acercarme el teléfono a mi oreja y decir HOLA, pero no me llega, entonces me tengo que agachar y acercarme al telefono, por lo que quedo hablando a 10 cm de las teclas... un espectáculo payasezco, creánme... y eso me pasa todos los santos días.
Al principio no me daba cuenta, cuando me percaté de la situación lo primero que descarté es que yo misma lo enredaba con las llamadas telefónicas del día anterior, porque debo ser sincera, NO ME LLAMA NADIE, a lo sumo 3 llamados que ya los tengo identificados "Romariza, mi mamá y alguna de mis hermanas", por lo que queda descartado esa hipotesis solo me resta pensar que hay un hijo de p... o una mujer de la misma calaña que se encarga de complicarme la existencia. Que le hice yo... si no la conozco, si ni siquiera le dejo la taza para que me la lave como hacen todos acá, me la lavo yo misma. Le dejo todo el escritorio limpio de papeles, soy una pinturita... por qué a mí?
Lo que me preocupa y asusta, es que una persona que es capaz de tomarse el tiempo de enroscarte el cable del telefono, es capaz de cualquier cosa, por ejemplo de sacarme todos los ganchitos de la abrochadora, arrancarme algún día del calendario que tengo en mi escritorio, usarme el cepillo de dientes que tengo en el segundo cajón, comerme las galletitas que dejo en el primer cajon... no sé... las posibilidades son muchas... y me asusta... me asusta... Tenía razon una vecina que decía Psicopatas hay en todos lados y como corresponde a mi suerte... siempre me toca a mí.
Me pasa me pasa, que todos los días en la oficina cuando atiendo la primer llamada telefónica me encuentro que todo el cable del teléfono está super-hiper-enroscado, entonces el cuadro que ven es este: yo con el tubo en la mano, el cable enroscado, la persona colgada del otro lado de la línea y yo queriendo acercarme el teléfono a mi oreja y decir HOLA, pero no me llega, entonces me tengo que agachar y acercarme al telefono, por lo que quedo hablando a 10 cm de las teclas... un espectáculo payasezco, creánme... y eso me pasa todos los santos días.
Al principio no me daba cuenta, cuando me percaté de la situación lo primero que descarté es que yo misma lo enredaba con las llamadas telefónicas del día anterior, porque debo ser sincera, NO ME LLAMA NADIE, a lo sumo 3 llamados que ya los tengo identificados "Romariza, mi mamá y alguna de mis hermanas", por lo que queda descartado esa hipotesis solo me resta pensar que hay un hijo de p... o una mujer de la misma calaña que se encarga de complicarme la existencia. Que le hice yo... si no la conozco, si ni siquiera le dejo la taza para que me la lave como hacen todos acá, me la lavo yo misma. Le dejo todo el escritorio limpio de papeles, soy una pinturita... por qué a mí?
Lo que me preocupa y asusta, es que una persona que es capaz de tomarse el tiempo de enroscarte el cable del telefono, es capaz de cualquier cosa, por ejemplo de sacarme todos los ganchitos de la abrochadora, arrancarme algún día del calendario que tengo en mi escritorio, usarme el cepillo de dientes que tengo en el segundo cajón, comerme las galletitas que dejo en el primer cajon... no sé... las posibilidades son muchas... y me asusta... me asusta... Tenía razon una vecina que decía Psicopatas hay en todos lados y como corresponde a mi suerte... siempre me toca a mí.






